¿Qué ocurre? El Sol se queda sin manchas ( Mínimo de Maunder )

¿Qué ocurre? El Sol se queda sin manchas ( Mínimo de Maunder )

¿Qué ocurre? El Sol se queda sin manchas ( Mínimo de Maunder ) 

actualidad y ciencia.
Las fotos proporcionadas por el Observatorio de Dinámica Solar indican una baja en la actividad solar.

El Sol lleva 15 días sin manchas, un fenómeno que no se observa desde el último mínimo solar, ocurrido en 2010, informa la NASA.

 

El video proporcionado por el Observatorio de Dinámica Solar de la agencia aeroespacial estadounidense es una animación realizada con imágenes del Sol filtrado y en ultravioleta.

En las imágenes del Sol filtrado, la ausencia de manchas como puntos de referencia ofrecen la sensación de que la estrella no gira.

Una mancha solar es una zona en la superficie del Sol de temperatura más baja que lo que la rodea, pero caracterizada por una alta intensidad magnética.

El Sol tiene un ciclo de 11 años marcado por dos extremos, el máximo y el mínimo. Para el máximo es típica una intensa actividad solar y una mayor cantidad de manchas. Durante el mínimo solar ocurre lo contrario, el Sol es menos activo y la cantidad de manchas no es significativa.

La falta de manchas sobre el Sol indica que el objeto celeste se encuentra de camino hacia el nuevo mínimo, esperado entre 2019 y 2020.

El último mínimo solar fue registrado en abril de 2010.
estudios anteriores pronosticaban este fenomeno.

Disfrutemos de nuestro inquieto Sol mientras dure. Los científicos han anunciado hoy que cuando finalice el último ciclo de manchas solares, es muy posible que el astro entre en hibernación.
Tres estudios independientes sobre la superficie, el interior y la atmósfera superior del Sol coinciden en que el siguiente ciclo solar se retrasará mucho, si es que llega a tener lugar. Normalmente, el siguiente ciclo debería comenzar aproximadamente en 2020.

Los datos indican que pronto tendrá lugar lo que se conoce como mínimo solar, un periodo de baja actividad solar.

Este «letargo solar» ha sido comparado con el mínimo solar más profundo que tuvo lugar entre 1645 y 1715, conocido como Mínimo de Maunder.

Este periodo de aproximadamente 70 años coincidió con la etapa más fría de la pequeña Edad de Hielo, cuando se congelaban los canales europeos y los glaciares eran comunes en los pueblos de montaña.
«Tenemos algunos datos interesantes que indican que la actividad solar está relacionada con el clima, pero no comprendemos esa relación», comentó Dean Pesnell, científico del Observatorio Dinámico Solar (S D O) de la NASA.
Además, aunque existiera realmente una relación con el clima, Pesnell no cree que otro mínimo solar produjera un letargo frío.
«Hemos añadido cantidades considerables de dióxido de carbono, metano y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera», dijo Pesnell, que no participó en los nuevos estudios sobre el Sol.

«No creo que viéramos hoy los mismos efectos si el Sol viviera otro periodo como el Mínimo de Maunder».

Las manchas solares pierden fuerza.

Las manchas solares son marcas oscuras y frías con intensa actividad magnética. Algunas pueden tener un tamaño superior al de la Tierra.

Durante siglos los científicos han utilizado las manchas solares para detectar los niveles máximos y mínimos de magnetismo del Sol.

Por ejmplo, los astrónomos del siglo XVII Galileo Galilei y Giovanni Cassini detectaron por separado manchas solares y descubrieron la falta de actividad durante el Mínimo de Maunder.

Descubrieron una tendencia a largo plazo de debilitamiento de las manchas solares que, de continuar, podría provocar que el campo magnético del Sol no fuera lo suficientemente fuerte para producir manchas solares durante el Ciclo Solar 25.

«Las manchas oscuras se están volviendo más brillantes».

Basándose en sus datos, el equipo afirmó que el ciclo solar actual, cuando finalice, habrá sido «la mitad de intenso que el Ciclo 23 y el próximo podría no tener manchas solares».

También se ralentizan las «corrientes en chorro» del Sol.

Frank Hill y sus colegas, del Observatorio Solar Nacional, han llevado a cabo un estudio independiente de los ciclos solares a través de una técnica llamada heliosismología. Este método estudia las vibraciones de la superficie del Sol causadas por olas acústicas para trazar su estructura interior.

El equipo ha seguido el rastro de «corrientes en chorro» enterradas llamadas oscilaciones de torsión. Estos flujos de material aparecieron cerca de los polos del Sol y migraron hacia el ecuador. Se cree que juegan un importante papel en la creación del campo magnético del Sol.

Las manchas solares suelen producirse en las líneas de estos flujos y el Sol suele ser más activo a medida que los flujos se acercan al Ecuador, por lo que pueden indicar cuándo se desarrollarán los ciclos solares.
Este rápido movimiento hacia los polos de elementos magnéticos en la corona está relacionado con el aumento de la actividad solar: un ciclo alcanza su máximo cuando la actividad magnética alcanza unos 76 grados de latitud norte y sur del ecuador del Sol.

El movimiento hacia los polos también está relacionado con el hecho de que el Sol «barra» el campo magnético vinculado al ciclo solar anterior, dando paso a un nuevo campo magnético y a un nuevo ciclo de manchas solares.
Por otra parte, la disminución de manchas solares no significa necesariamente que disminuyan otras características solares, como las prominencias, que pueden producir eyecciones de masa coronal dando lugar a las auroras. «De hecho, se registraron auroras de forma regular durante el Mínimo de Maunder.

Pesnell cree, además, que estos inusuales cambios de los ciclos de actividad solar ofrecen una oportunidad sin precedentes a los científicos para evaluar teorías sobre cómo el Sol crea y destruye campos magnéticos.

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