¿Qué se necesita para destituir a Donald Trump

¿Qué se necesita para destituir a Donald Trump?

 

¿Qué se necesita para destituir a Donald Trump?

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Los acontecimientos recientes han avivado el debate sobre la posible destitución del mandatario; sin embargo, el proceso es más complicado de lo que parece.

El despido de James Comey como director del FBI, y la admisión de que Donald Trump reveló cierta información sensible al canciller de Rusia, Sergei Lavrov, han intensificado el debate sobre su eventual destitución como presidente de Estados Unidos.

Por ello, resulta pertinente conocer el marco jurídico y político que rodea a dicha separación, así como el proceso que las leyes estadunidenses señalan para destituir a un presidente y en qué casos es posible llevarla a cabo.




Primero que todo, hay que aclarar que la destitución del presidente está contemplada en la Constitución de Estados Unidos en su artículo 2, sección 4, que dice: “El presidente, el vicepresidente y todos los funcionarios civiles de Estados Unidos serán separados de sus puestos y destituidos si son acusados y declarados culpables de traición, soborno u otros delitos y faltas graves”.

Como puede leerse, los “delitos y faltas graves” que señala la Constitución son un concepto muy vago que puede interpretarse de muchas maneras.

Según Andrew Prokop, en un artículo publicado en el periódico de análisis político Vox, la destitución de un presidente, más que un proceso legal o judicial, tiene carácter político, pues se lleva a cabo mayormente en la Cámara de Representantes y el Senado —que están formados por personas con agenda e intereses políticos— y no en juzgados.

¿Qué se necesita para destituir a Donald Trump
¿Qué se necesita para destituir a Donald Trump

 

El procedimiento de destitución del presidente es el siguiente:

Todo comienza en la Cámara de Representantes, integrada por 435 diputados; ahí, un representante presenta la acusación o la lista de acusaciones de los delitos o faltas graves que el Presidente ha cometido.
Si la acusación procede, el Comité Judicial de la cámara —formado por unas 40 personas, entre republicanos y demócratas— revisa la solicitud; si existen evidencias suficientes del supuesto delito o falta, el asunto pasa al Senado.
El Senado es el órgano responsable del juicio, que estará a cargo del presidente de la Suprema Corte; ahí se presenta evidencia acusatoria y de defensa.
Finalmente, se realiza una votación en el Senado: para destituir al presidente se necesita que dos terceras partes de dicha cámara —67 votos— lo señale como culpable. En dicho caso, el presidente es separado inmediatamente de su cargo y el vicepresidente toma su lugar.
Ahora bien, un dato crucial es que nunca en la historia de Estados Unidos se ha destituido a un presidente. En entrevista con MILENIO, Jeremy Levine-Drizin, licenciado en Ciencias Políticas e Historia por el Macalester College, investigador y analista político, señaló que los únicos tres casos en que un presidente ha enfrentado acusaciones son:

Lanzamiento de misil norcoreano, EEUU, China, Japón y Corea del Sur

“El primer caso en la historia fue Andrew Johnson, en 1868; el segundo, Bill Clinton en 1998, que fue acusado de haber mentido al Congreso acerca de su relación con Monica Lewinsky. En ninguno de los dos casos los mandatarios fueron destituidos. El tercer caso fue el de Richard Nixon, por el caso Watergate en 1974, pero éste tampoco fue destituido, pues antes del juicio en el Senado él mismo presentó su renuncia”.

“El factor clave sobre este tema —continúa Levine-Drizin— es que Trump cuenta con un fuerte apoyo de los republicanos tanto en el congreso como dentro del partido. Los republicanos, al parecer están dispuestos a pasar por alto todos los actos ridículos y anticonstitucionales que ha llevado a cabo Trump y su equipo, con tal de permanecer unido y contar con el control en las tres instancias del poder”.

En este momento, los republicanos controlan el poder ejecutivo, tienen mayoría en ambas cámaras —la de Representantes y el Senado— y muy pronto controlarán el poder judicial. Por lo tanto, no tienen incentivos para iniciar un proceso de destitución contra Trump. Incluso el Comité Judicial, que es la instancia que podría dar luz verde al proceso, está controlado por republicanos”, explicó Jeremy Levine.

El investigador estadunidense concluyó que ni siquiera el despido de Comey o la admisión de haber revelado información a los rusos cambia este panorama, pues sólo unos cuantos republicanos se han declarado en contra de ellos y el resto sigue defendiendo la decisión. “Mientras los republicanos tengan la mayoría y Trump no cometa algo escandalosamente grave, su destitución es casi imposible”, concluyó.
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